Estudié en la Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Chiapas y desde que egrese, vengo ejerciendo mi profesión en la población donde vivo, atendiendo sobre todo el aspecto clínico. Egresé en Agosto de 1994 y no fue sino hasta Octubre de 1995 que recibí la invitación de parte del Director del COBACH del P-19 de Soyaló para integrarme a la plantilla de docentes atendiendo la materia de Química II. En ese entonces yo estaba en los trámites finales para presentar mi Examen profesional pero sin compromiso laboral de ningún tipo, por lo que acepté pensando en que probablemente sería un trabajo eventual ya que mis planes eran trabajar en la clínica veterinaria. Por otro lado, para mi no era desagradable la idea de dar clases, ya que me gustaba desde entonces el enseñar y transmitir conocimientos a las personas; había tenido oportunidad con anterioridad de dar pláticas y cursos relativos a la veterinaria y al área médica. Por todo esto me sentí atraído por la propuesta de poder llevar a cabo esta actividad nueva para mí. Mas sin embargo, reconozco que a pesar de que me gustaba la idea, inicié pensando en que seria un trabajo por un periodo corto, aprovechando el tiempo en que esperaba mi examen profesional haciendo algo de provecho.
Después de tantos años de trabajo en la docencia me siento muy a gusto y cómodo con esta actividad, disfruto convivir con los jóvenes ya que también de ellos aprendo a convivir y a tolerar más la diversidad de personalidades. Pienso que soy parte de la formación y de la vida de mis alumnos en esta etapa importante de su vida, por lo que me siento con el compromiso grande de brindarles de la mejor manera posible la enseñanza en mi área, así como también de contribuir en su formación personal, inculcándoles una mentalidad de superación.
El realizar esta labor tan noble de la docencia, ha significado para mi un reto constante en todos los aspectos que abarca la educación, desde el trato diario con los jóvenes que están cursando en una etapa difícil en su vida de adolescente, hasta la responsabilidad de prepararlos constantemente para una vida futura llena de cambios y desafíos. Sin embargo, el sentirme a gusto y cómodo en mi trabajo, hace que cualquier reto sea superado, prueba de ellos son las grandes satisfacciones que me ha brindado el trabajo diario, el reconocimiento de los propios alumnos y las amistades que he venido formando a través del tiempo.
Es lógico que durante todo este período de labor docente, también existan situaciones difíciles y que son motivo de insatisfacción, tales como la pérdida de alumnos que por causas académicos les tuvieron que dar de baja, a pesar de insistir, y de poner especial atención en ellos no se han podido rescatar. En otras ocasiones debido a la complejidad de algún tema no logro hacer que los alumnos capten y comprendan la teoría, no lográndose el objetivo principal.
En general, considero que la docencia me ha dado en todos estos años además de un modo de vida, un placer, y lo digo con la plena seguridad que me da el levantarme cada día temprano para irme a la escuela con la sensación de avidez de iniciar una nueva aventura, así como el hecho de que el tiempo en la escuela se me va muy rápido. No encuentro otra explicación más que el hecho de que disfruto enormemente mi trabajo.
Saludos.
Después de tantos años de trabajo en la docencia me siento muy a gusto y cómodo con esta actividad, disfruto convivir con los jóvenes ya que también de ellos aprendo a convivir y a tolerar más la diversidad de personalidades. Pienso que soy parte de la formación y de la vida de mis alumnos en esta etapa importante de su vida, por lo que me siento con el compromiso grande de brindarles de la mejor manera posible la enseñanza en mi área, así como también de contribuir en su formación personal, inculcándoles una mentalidad de superación.
El realizar esta labor tan noble de la docencia, ha significado para mi un reto constante en todos los aspectos que abarca la educación, desde el trato diario con los jóvenes que están cursando en una etapa difícil en su vida de adolescente, hasta la responsabilidad de prepararlos constantemente para una vida futura llena de cambios y desafíos. Sin embargo, el sentirme a gusto y cómodo en mi trabajo, hace que cualquier reto sea superado, prueba de ellos son las grandes satisfacciones que me ha brindado el trabajo diario, el reconocimiento de los propios alumnos y las amistades que he venido formando a través del tiempo.
Es lógico que durante todo este período de labor docente, también existan situaciones difíciles y que son motivo de insatisfacción, tales como la pérdida de alumnos que por causas académicos les tuvieron que dar de baja, a pesar de insistir, y de poner especial atención en ellos no se han podido rescatar. En otras ocasiones debido a la complejidad de algún tema no logro hacer que los alumnos capten y comprendan la teoría, no lográndose el objetivo principal.
En general, considero que la docencia me ha dado en todos estos años además de un modo de vida, un placer, y lo digo con la plena seguridad que me da el levantarme cada día temprano para irme a la escuela con la sensación de avidez de iniciar una nueva aventura, así como el hecho de que el tiempo en la escuela se me va muy rápido. No encuentro otra explicación más que el hecho de que disfruto enormemente mi trabajo.
Saludos.
